viernes, 23 de diciembre de 2016

Sobreviviendo Monterrey



Si bien en la entrada anterior hablé un poco de la aventura en Monterrey, la verdad siento que aún no hago justicia a lo interesante de aquella experiencia, a los camaradas, a las primeras impresiones que tuve de aquel lugar, lecciones aprendidas, costumbres adquiridas... tal vez mi habilidad con la palabra escrita no dé para describir aquél lapso como se merece pero aquí va un ensayo de la ciudad de Monterrey vista a través de los ojos de un pueblerino.

Era una mañana despejada y relativamente fresca de Octubre, de alguna forma empaqué toda una
vida de pertenencias y recuerdos en mi mediano automóvil verde que me esperaba como agachado, era tal el peso de todo lo que le metí en el limitado espacio dentro de la carrocería que parecía que lo había modificado para hacerlo un Low Rider. El pensamiento estaba presente en mi cabeza aunque no quería reconocer el miedo que tenía a que mi viejo auto no soportara la carga y la distancia, al voltear la llave del encendido solo pude pensar "No me vayas a fallar ahora, amigo".


Así sin más emprendimos camino a Monterrey, hacia carreteras que nunca maneje y paisajes que nunca vi, tan solo con la vaga referencia de ir hacia el norte y algunos puntos clave que me dio mi padre para no perder el camino: "pasar por Silao, ir hacia San Luis, luego Matehuala y te sigues al norte, si llegas a Saltillo es que ya casi estás ahí". Pregunten a quien quieran no soy alguien que use GPS, ni siquiera smartphone tenía en ese entonces, soy un fiel creyente de desarrollar las habilidades propias y de no ser tan dependiente de un aparato como lo es tanta gente hoy en día. Estamos a nada de una buena tormenta solar, que genere un pulso electrómagnetico global y ahí sin Apps ni celulares veremos quien es quien jajajajajajaja

Pasó lo que tenía que pasar, mi auto pego varias veces en la parte baja de lo pesado que ibamos, me perdí como 2 veces en el camino y prácticamente sometí a mi cuerpo a manejar una cantidad obscena de tiempo (eso pensaba en ese entonces) pero al final fue un alivio ver un letrero que nos daba la pauta de escasos kilometros a la ciudad de Monterrey. Mientras que el inicio del viaje auguraba un excelente día soleado al final del mismo no pudo ser más diferente, debo decir que fue impresionante manejar a la orilla de semejantes montañas de piedras escarpadas, la visibilidad casi nula por la niebla y la lluvia acompañado todo de una súbita baja en la temperatura, por momentos pensé que estabamos en el paso de Caradhras aunque falto la nieve... y la voz de Saruman en el fondo.

Mi primera impresión de Monterrey fue intimidante, grandes avenidas donde el tráfico fluye en chinga, puentes por todos lados que se cruzan de forma enredosa para llevarte a quien sabe donde, calles donde se maneja del otro lado como si estuvieramos en Inglaterra y a pesar de manejar rápido la ciudad sigue y sigue y sigue. La gente habla algo parecido al español pero no exactamente como el español que conocemos los que somos del centro del país, si tuviera que llamarlo de alguna forma yo diría que hablan regio:

Regio Traducción al Español
"Esta con madre" "Esta chingón, esta chido"
"Te la bañaste" "Exageraste o te pasaste de la raya"
"Esta poniendo puras barras" "Esta inventando excusas"
"Achis" "Ah chingado"
"Voy a salir del Jale" "Voy a salir del trabajo"
"Ese vato se sordea" "Ese tipo se hace wey o se hace el loco"
"Esta bueno el rebane" "Esta bueno el desmadre"
... y así un chingo de pequeñas diferencias


En un principio la diferencia en el léxico supone un problema pero también lo es su forma de expresarse bastante directa, casi tosca, hablan como golpeado y para alguien que no esta acostumbrado da la impresión de que la gente esta enojada. En un principio pensé que el vato de la empresa me estaba regañando y yo así de... no mames pero si acabo de llegar ¿Que hice?

En Monterrey me di cuenta de inmediato de lo mucho que odian a los chilangos y al resto de los sureños tampoco nos va tan bien:

Taxista:        "Bla bla bla bla (platica y platica)"
Taxista: "Oiga, estuvo con madre el partido de Tigres ¿Si lo vió?"
YoMerengues: "No, casi no veo el futbol en la televisión me gusta mas jugarlo que verlo"
Taxista: "Usted no es de aquí, ¿De donde és?"
YoMerengues: "De Michoacan"
Taxista: "(Interrumpiendo) Ah... Chilango (se escucha la decepción en su voz)"
YoMerengues: "No, le dije que soy de Michoacan"
Taxista: "De Saltillo hacia abajo son todos chilangos... (Silencio total hasta dejarme en mi destino)"

Los taxistas en Monterrey son todo un caso, en ningun lugar son tan divas. Solo en Monterrey me tocó que me subiera a un taxi, después de unos minutos empezara a llover y me dijera taxista que me bajara porque no queria ir a Cumbres si estaba lloviendo, también me llegaron a bajar del taxi porque le llego una llamada al señor taxista y que iba para otro lado que no quedaba por mi rumbo. El taximetro como en cualquier lugar de México generalmente estaba como truqueado y avanzaba rapidísimo, el mismo trayecto de mi casa a la oficina podia rondar entre 30 y 50 pesos tardandonos exactamente lo mismo en llegar dependiendo del taxímetro.


Creo que lo único de lo que realmente tengo una queja justificada es del clima... ese clima si esta bien extremo, sales de tu casa con 5 grados en la mañana, te estas rostizando a 32 grados a medio dia y en la noche al salir del "Jale" ya estas otra vez a 3 grados. Eso o amaneces a 38 grados, comes a 38 grados, te vas a dormir a 38 grados y el día jamás jamás refrescó... Hay días que sentí que salir a la calle era peor que meterme a mi refrigerador jajajajajajajaja

A pesar de todas las diferencias me gustó Monterrey, es una ciudad moderna, hay mucho que hacer, la gente es muy trabajadora y tiene en general un ánimo de emprender que no he visto en otro lugar del país. Hice muy buenos camaradas afortunadamente y las carnes asadas regias son de otro nivel, una buena cerveza y esa carne deliciosa son de las cosas que más voy a recordar. Ya habrá otro post para hablar de la buena gente que conocí en Monterrey.



1 comentario:

Marko Tulio dijo...

los norteños son bien chevere, a diferencia de los del centro que son medio reservados y ojetes, y asi es para casi todo el norte, cuando vivì en Durango no hay casa donde te dejen parado en la calle (como en Morelia) ya adentro te dan algo de comer y beber y platican contigo con un calida cercanìa muy contrastante con el ojetimo moreliano (¿se nota que odio el modo de ser moreliano?).
Me ha tocado ver el reverso de tu historia, el norteño queviene al sur , pobres dicen que todo mundo es bien ojete y que les hacen caras.

Saludos y abrazos.